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En la newsletter de hoy veremos:
Los grandes cambios en Oriente Medio
¿Cuáles son los bloques geopolíticos de la región?
Omán, ese gran desconocido
La crisis de 1973: ¿Podría volver a darse algo así?
Un poco de ciencia… El origen del petróleo
Sabías que…
¡Y una recomendación!: Los árabes: Del imperio otomano a la actualidad
¿Cuáles han sido los últimos “GRANDES CAMBIOS” de Oriente Medio?

Los acuerdos de Abraham (2020): Buscan la normalización de las relaciones árabe-israelíes con las petromonarquías y Marruecos. Son la antesala de los atentados en Israel y del posterior conflicto entre Israel-Hamás.
Turquía entra en crisis y cambia de rumbo (2021): En este punto Recep Tayyip Erdoğan revisa la política exterior turca. Ankara reduce su estrategia de confrontación y abre una etapa de pragmatismo diplomático, buscando normalizar relaciones con otras potencias regionales.
El regreso del conflicto Palestino (2023): Tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, la intervención israelí en Gaza y el genocidio perpetrado por Israel, Palestina vuelve al centro del debate internacional.
Los ataques de los hutíes (principios de 2024): La interrupción de una de las principales arterias del comercio mundial fuerza la formación de una coalición naval internacional, liderada por Estados Unidos, con el objetivo de garantizar la seguridad marítima.
La caída del régimen de Al-Assad en Siria (finales de 2024): La caída de Al-Assad supone un duro golpe para Irán y sus aliados. Turquía, que ha apoyado a las fuerzas rebeldes celebra la caída como una oportunidad para limitar a los kurdos. Arabia Saudí e Israel también celebran la debilidad iraní.
Los enfrentamientos entre Irán e Israel y la guerra de los 12 días (2024-2025): Tras años de confrontación indirecta, Irán e Israel protagonizan en 2024–2025 su choque más directo hasta la fecha. El conflicto, breve pero intenso, evidencia la fragilidad de la disuasión regional.
🧊 Los bloques geopolíticos de la región 🧊
Turquía: Con Erdogán a la cabeza, el sueño neo-otomano y nacionalista resurge en Ankara. Turquía es uno de los grandes ganadores geopolíticos de los últimos años. Juega a varias bandas, coopera con Rusia pero es miembro de la OTAN, busca influir en Siria -y bien que lo ha hecho-, Irak y el Cáucaso y, su prioridad es contener el movimiento kurdo.
El “bloque chiíta”: Irán cuenta con su red de aliados y milicias en Líbano (Hezbolá), Irak, Siria y Yemen. También conocido como el “Eje de la Resistencia”, esta constelación de alianzas está más tocada que nunca. Su objetivo central siempre fue ampliar su influencia regional y contener a Israel. Hoy, su objetivo es seguir existiendo.
Arabia Saudita*: Arabia Saudí lidera el eje suní conservador del Golfo y se apoya en su poder energético, financiero y religioso. Ha sido durante décadas un aliado clave de Estados Unidos y el principal rival regional de Irán. Busca estabilidad interna, contención iraní y liderazgo del mundo suní, algo que está disputando con Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
Israel*: Israel es una potencia militar y tecnológica con una doctrina centrada en la seguridad y la disuasión. Mantiene una alianza estratégica con Estados Unidos y ve al bloque chiíta, especialmente a Irán, como su principal amenaza existencial. Su posición regional combina superioridad militar con un aislamiento político persistente.
A día de hoy, el bloque político de Israel y las petromonarquías, forman un status quo como aliados de Estados Unidos.
Omán, ese gran desconocido
En los últimos meses, no dejamos de escuchar que Omán está presente en todos los intentos de mediación y acuerdos de paz que está habiendo en Oriente Medio. Ahora bien ¿Qué sabemos de Omán?.
Situado junto al estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de un tercio del petróleo que se mueve por mar en el mundo, el sultanato controla —sin alardes— una de las arterias críticas del comercio energético global.
🤝A diferencia de sus vecinos del Golfo, Omán ha optado históricamente por una política exterior de neutralidad activa: no alberga grandes bases militares extranjeras permanentes, evita alineamientos rígidos y mantiene canales abiertos con todo el mundo. Es la “Suiza” de Oriente Medio. Ese papel de bisagra diplomática se ha vuelto especialmente valioso en la última década. Omán fue clave en los contactos secretos que precedieron al acuerdo nuclear con Irán de 2015 y sigue actuando como intermediario informal en conversaciones sobre Yemen.

⚖️ En lo económico y estratégico, el sultanato camina por una línea fina. Por un lado, busca atraer inversión china dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, desarrollando puertos clave como Duqm; por otro, mantiene una cooperación de seguridad constante con Estados Unidos y el Reino Unido para garantizar la estabilidad marítima.
🕌 Uno de los rasgos más singulares de Omán es su religión mayoritaria: el islam ibadí, una corriente muy poco conocida fuera del mundo musulmán y prácticamente exclusiva del sultanato. Desde el punto de vista geopolítico, esto no es un detalle menor. El ibadismo promueve la tolerancia hacia otras confesiones y una visión menos confrontacional del poder político, algo que ha permeado la diplomacia omaní durante décadas.
En un Oriente Medio cada vez más polarizado, Omán demuestra que la influencia no siempre pasa por el volumen, sino por la posición… y por saber cuándo hablar y cuándo callar.
El Rincón del Tiburón: la crisis del petróleo de 1973
Seguro que muchos habéis oído hablar de la 🛢️ crisis del petróleo de 1973 🛢️ como un extraño fantasma del pasado, un fenómeno que dejó en bancarrota a medio mundo, y que también fue el orígen lejano de la música punk. Pero lo que ocurrió aquel año fue algo mucho más profundo: el mundo industrializado descubrió que no controlaba la llave de la energía que movía su economía.
Conviene dejar algo claro desde el principio: el problema no fue que “faltase petróleo” de repente. El origen radica en un conflicto que sigue muy vivo a día de hoy. En octubre de 1973 estalla la guerra del Yom Kipur, cuando Egipto y Siria atacan a Israel. Mientras tanto, Estados Unidos y varios países europeos apoyan a Tel Aviv. La respuesta llega desde el otro lado del grifo: los países árabes productores, organizados en la OPEP, deciden usar el petróleo como arma política en contra de Israel y de sus aliados occidentales.
Aquí se produce el giro histórico. Por primera vez, los productores coordinan un embargo selectivo contra Estados Unidos, Países Bajos y otros aliados de Israel, y además reducen la producción. El precio del barril se cuadruplica en pocos meses. Economías enteras, diseñadas sobre energía barata y abundante, entran en shock. Se dispara la inflación se detiene el crecimiento y aparece una palabreja infernal: estanflación.
Hasta entonces, Occidente daba por hecho que el acceso a los recursos energéticos estaba garantizado. 1973 demuestra lo contrario: el poder ya no está solo en las fábricas o en los ejércitos, sino en quién controla materias primas estratégicas.

Un poco de ciencia…
🛢️ El petróleo es uno de los pilares de la economía moderna y está presente en casi todo lo que nos rodea, pero su origen se remonta a millones de años atrás.
Está formado por una mezcla muy compleja de hidrocarburos —moléculas de carbono e hidrógeno— y se considera un combustible fósil no renovable.
La teoría más aceptada sobre su origen es la teoría orgánica:
Según esta teória el petróleo procede principalmente de restos de organismos microscópicos como algas y plancton que vivían en antiguos mares y lagos.
Al morir, esta materia orgánica se acumuló en fondos pobres en oxígeno, donde bacterias anaerobias la transformaron en un lodo llamado sapropel.
Con el paso de millones de años, el aumento de presión y temperatura convirtió ese material en roca madre, dentro de la cual el kerógeno se fue “cocinando” lentamente hasta transformarse en petróleo o gas natural, según el tipo de materia orgánica original.
🦖 El petróleo NO ESTÁ HECHO DE DINOSAURIOS aunque muchos yacimientos se formaron en la era en la que estos animales vivieron, lo que ha alimentado el mito. Su contribución real, si existió, es insignificante frente a la de microorganismos.
Sabías que…
¿Sabías que los árabes tienen mucho que ver con los aranceles?. Tariff en inglés y arancel en español no vienen del latín ni del francés administrativo, sino del árabe. De hecho, Tariff deriva de Tarifa, la ciudad andalusí donde se cobraban tasas a los barcos que cruzaban el Estrecho, y esta a su vez del árabe taʿrīf, que significa “notificación” o “lista de precios”. Arancel también tiene raíz árabe (al-inzāl o al-ʿinṣāl, según las fuentes), vinculada a la idea de imponer o fijar un gravamen.
Ahora bien ¿Para qué sirve un arancel?:
Proteger la industria nacional: El objetivo más clásico de un arancel es encarecer los productos extranjeros para que los nacionales puedan competir. Si importar acero, coches o alimentos resulta más caro, las empresas locales ganan margen para sobrevivir o crecer. Esto se suele justificar como una forma de proteger sectores estratégicos o sectores económicos que están empezando.
Recaudar ingresos para el Estado: Históricamente, los aranceles han sido una fuente directa de ingresos públicos, especialmente antes de que existieran impuestos modernos como el IRPF o el IVA. Durante siglos, gravar el comercio exterior era una de las formas más chulas de financiar al Estado.
Un arancel puede usarse como arma política: castigar a un país por sus políticas, forzar concesiones en negociaciones comerciales o enviar un mensaje estratégico: “si no cambias tu comportamiento, te pongo todo más caro”.
¡Y una recomendación!
El libro de los árabes, del historiador Eugene Rogan, es una recomendación casi obligatoria. No es una lectura ligera, pero sí una de esas obras que te colocan el mapa mental en su sitio y te ayudan a entender por qué Oriente Medio es como es hoy.
Rogan recorre la historia del mundo árabe desde el Imperio otomano hasta la actualidad con una mirada rigurosa pero muy narrativa, explicando cómo el colonialismo europeo, las fronteras artificiales, las guerras, el petróleo y las potencias extranjeras han moldeado la región.
Y con esto llegamos al final de la newsletter. Espero que os haya gustado y recordad que podéis suscribiros y reenviársela alguien si queréis echarme una mano. ¡Un abrazo y larga vida al interés compuesto!


