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En la newsletter de hoy veremos:

  • La Guerra Moderna

  • El Tratado de No Proliferación Nuclear

  • La integración militar de Europa

  • ¿Cómo se convirtió EEUU en la gran potencia tras la SGM?

  • ¿Sabías que...?

  • Un poco de ciencia…

  • ¿Conocías esta empresa?

  • ¡Y una recomendación!: Nuevo Orden Mundial, Manuel Hinds

La Guerra del Futuro 🚀

Para los investigadores científicos el término in silico se refiere a experimentos que no se hacen en la vida real, sino mediante ordenadores y software. Afortunadamente, la única guerra que la mayoría de vosotros habréis vivido es in silico y, probablemente, jugando al Battlefield o Call of Duty.

Ni siquiera estos videojuegos pudieron predecir el nivel de desarrollo que iba a alcanzar la guerra moderna. En muchos conflictos actuales –desde Ucrania hasta Asia– lo que determina la ventaja no es la cantidad de hombres, sino quién domina el espacio digital, quién tiene mejores sensores.

¿Cuáles son los nuevos avances de la guerra moderna?

Los drones: Los drones son la cara más visible de la guerra moderna. Este tipo de vehículos no tripulados son super versátiles. Sirven para vigilar y recopilar información, pero también pueden atacar objetivos con una precisión letal, e incluso formar enjambres para maximizar su potencial. Y no te pienses que son muy caros o requieren mucha formación para su manejo: pueden ser controlados por un chaval comiendo doritos en el sótano de sus padres.

Inteligencia artificial: La IA está transformando cómo se piensa y se ejecuta la guerra, desde el análisis de enormes flujos de datos hasta la toma de decisiones tácticas en fracciones de segundo.

Misiles hipersónicos: Misiles que viajan a velocidades superiores a cinco veces la del sonido y que pueden cambiar de trayectoria en pleno vuelo. La pesadilla de cualquier sistema antiaéreo.

Armas de energía dirigida y microondas: Láseres de alta energía capaces de hacer polvo a un dron en pleno vuelo. Y todo más barato, sin usar proyectiles ni explosiones. Solo una factura de la luz un poquito más cara.

Guerra electrónica y ciberdefensa avanzada: Desde fastidiarle el google maps a tu vecino hasta robarle la contraseña del Wi-Fi. No, en serio, si bloqueas el sistema de navegación de una brigada entera, has ganado la batalla antes de que arranque el primer motor. Especial mención a la “guerra espacial” por el control de los satélites.

Cazas no tripulados de nueva generación: Top Gun mola un montón, pero imaginad que no hubiese necesario que Tom Cruise aguantase un Mach10 en ese avión. Un caza autónomo puede volar a límites que dejarían inconsciente a un piloto, y repetir la misión mañana sin tener que tomarse un ibuprofeno. Menos riesgos. Menos bajas.

⚛️ El Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP)

El Reloj del Apocalipsis es un símbolo creado por el Boletín de Científicos Atómicos que representa la cercanía de la humanidad a la destrucción global, basándose en la probabilidad de una crisis climática o una guerra nuclear. Hoy, estamos más cerca de las “doce” que nunca.

Eso sí, sin el Tratado de No Proliferación Nuclear, al que están adheridos 191 países, el riesgo sería aún mayor.

  1. Dentro de ese gran bloque de países hay una excepción: los llamados estados nucleares reconocidos por el TNP, que son cinco y también son los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido—. Estos países construyeron sus arsenales antes de 1967 y el pacto les reconoce esa situación a cambio de compromisos de no proliferación y de avanzar hacia el desarme.

  2. La realidad nuclear, sin embargo, es más compleja. Hay países con armas nucleares que no firmaron nunca el TNP: India, Pakistán e Israel. Además, Corea del Norte sí se unió al TNP en los años 80 pero lo abandonó en 2003 y desde entonces ha probado y desarrollado armas nucleares.

  3. En otro grupo están aquellos países que tuvo programas nucleares militares y renunciaron a ellos. El caso más claro es Sudáfrica, que en los años 80 llegó a construir armas. Lo mismo sucedió con Kazajistán y Ucrania, que entregaron su arsenal de herencia soviética a Rusia tras la disolución de la URSS.

  4. Además, tenemos a los países que tienen armas nucleares desplegadas por otros. Esto ocurre únicamente dentro de la OTAN, donde las armas nucleares de Estados Unidos están almacenadas en territorio aliado bajo el sistema de “nuclear sharing”. En concreto, bombas estadounidenses se encuentran en bases de Alemania, Bélgica, Países Bajos, Italia y Turquía.

  5. Y sí. Nos referimos a Irán, que sigue enriqueciendo uranio a niveles cada vez más altos, oficialmente para fines civiles y energéticos, pero con una capacidad técnica que lo acerca peligrosamente al umbral necesario para fabricar una bomba si en algún momento toma la decisión política de hacerlo.

La integración militar europea

Hace un siglo en Europa, como diría el grupo de punk Non Servium, había más hostias que en una comunión. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial eso cambió. Durante mucho tiempo en el “Viejo Continente” se vivió con una seguridad total y se daba por hecho que si la cosa se ponía fea de verdad el “primo zumosol” norteamericano aparecería para salvar los muebles.

Hoy Estados Unidos nos ha quitado los ruedines. Tiene otros frentes abiertos, y eso ha encendido una alarma en varias capitales europeas. Los presupuestos de defensa han aumentado, las fábricas de munición trabajan a otro ritmo y las palabras “autonomía estratégica” se empiezan a escuchar por todos lados.

Europa tiene tamaño económico, industria y población suficientes para sostener su defensa. Pero ¿qué pasos debería seguir para lograr esa autonomía estratégica?

🛡️ Unificar el mando y la toma de decisiones. ¿Cómo narices pueden veintisiete países ponerse de acuerdo para actuar rápido en caso de necesidad? Es una buena pregunta. No tenemos la respuesta.

🏭 Impulsar una industria de defensa verdaderamente común. Europa lo ha hecho con las botellas de plástico y con los cargadores del móvil. Ahora falta hacerlo con los sistemas de defensa.

💶 Garantizar financiación estable y a largo plazo. Sí. El material defensivo cuesta. Y cuesta mucho.

🚀 Invertir en tecnología crítica propia. Satélites, ciberdefensa, IA y sistemas antimisiles no pueden depender de proveedores externos si Europa quiere libertad real de acción.

🤝 Fortalecer alianzas internas antes que externas. Viktor Orbán, esta va por ti.

¿Cómo se convirtió EE.UU. en gran potencia?

📈 Revolución Industrial y expansión interna. Tras la Guerra Civil, Estados Unidos vivió un pelotazo: las industrias del acero, el petróleo y la electricidad crecieron, y el ferrocarril conectó un mercado nacional enorme que potenció producción y comercio interno. Para finales del siglo XIX el Tío Sam ya producía más que las antiguas potencias europeas.

🌍 Recursos y población como ventaja competitiva. Con vastos recursos naturales —carbón, petróleo, tierras fértiles— y una población en rápido crecimiento gracias a la inmigración (never forget), la economía estadounidense pudo crecer de forma sostenida y diversificada.

🛠️ Primera Guerra Mundial y liderazgo industrial. Durante la Gran Guerra, cuando Europa estaba destrozada, Estados Unidos cebó la carrera armamentística mundial. Se convirtió en el “arsenal del mundo” y en el principal kiosko del viejo continente.

💣 Segunda Guerra Mundial como punto de inflexión. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Europa y Asia estaban devastadas, mientras que EE. UU. tenía su industria intacta y en plena capacidad productiva. Esto lo convirtió en el corazón del comercio mundial, y en la sede de instituciones financieras globales.

💵Liderazgo económico. Con acuerdos como Bretton Woods y la expansión del dólar como moneda de reserva mundial, Estados Unidos no solo fue una gran economía, sino también el centro financiero del sistema global, pudiendo proyectar su poder económico a través de inversiones, alianzas y comercio internacional.

¿Sabías que?

HMS Dreadnought

En 1906, el HMS Dreadnought supuso una ruptura total con el pasado. Su diseño se apoyaba en tres pilares muy claros.

  1. Primero, artillería “all big gun”, diez cañones de 305 mm del mismo calibre, algo revolucionario en una época en la que los buques mezclaban piezas de distintos tamaños y complicaban el control de tiro.

  2. Segundo, propulsión por turbinas de vapor, lo que le daba más velocidad que cualquier rival y le permitía maniobrar con una flexibilidad inédita.

  3. Tercero, un esquema de blindaje optimizado, pensado para resistir impactos de gran calibre con mayor eficiencia.

Este barco dejó a todos los acorazados anteriores obsoletos de un plumazo. El día que el Dreadnought tocó el agua, el resto envejeció diez años.

Su aparición desató una carrera armamentística inmediata. El término “dreadnought” pasó a definir el nuevo estándar. Para que os hagáis una idea de su importancia, todos los previos quedaron relegados como “pre-dreadnoughts”. Entre 1906 y 1914, Reino Unido y Alemania compitieron ferozmente por la supremacía naval, botando decenas de nuevos acorazados en una espiral de tensión que alimentó el clima previo a la Primera Guerra Mundial.

Más que un barco, el Dreadnought fue un acelerador histórico. Redefinió el poder naval, impulsó avances tecnológicos y demostró que una sola innovación industrial puede alterar el equilibrio estratégico global. A veces, la historia cambia no con un disparo, sino con una botadura.

Un poco de ciencia…

En el mundo animal, la relación entre depredadores y presas funciona como una carrera evolutiva permanente. Cada mejora en la capacidad de cazar genera presión sobre las presas, y cada nueva defensa obliga a los depredadores a adaptarse de nuevo. No hay equilibrio estable: es un proceso continuo de adaptación y contraadaptación impulsado por la selección natural.

Los depredadores han evolucionado principalmente en torno a tres grandes ventajas (aunque hay muchas más):

  1. Primero, la capacidad de captura, ya sea mediante velocidad, fuerza o armas físicas como garras y colmillos. Guepardos, grandes felinos o tiburones son ejemplos de especialización extrema para matar rápido y reducir el riesgo de lesión.

  2. Segundo, el desarrollo sensorial, con visión, olfato u oído afinados para detectar presas antes de ser detectados ellos mismos. Rapaces y búhos llevan esta ventaja al límite.

  3. Tercero, el sigilo, desde el camuflaje hasta la caza cooperativa, que permite superar a presas más rápidas o numerosas.

Las presas, por su parte, han desarrollado adaptaciones igual de sofisticadas, orientadas no a vencer, sino a sobrevivir:

  1. Por ejemplo, el camuflaje, que dificulta la detección y retrasa el ataque el tiempo suficiente para huir.

  2. La segunda es la movilidad, ya sea velocidad pura, cambios bruscos de dirección o resistencia, como en el caso de gacelas y liebres.

  3. La tercera son las defensas disuasorias, desde espinas y caparazones hasta toxinas acompañadas de colores llamativos que advierten al depredador del coste del ataque.

El resultado es una escalada constante. Cuando un depredador mejora su eficacia, solo sobreviven las presas mejor adaptadas; cuando una presa desarrolla una defensa eficaz, solo prosperan los depredadores capaces de superarla. Esta dinámica no produce ganadores definitivos, pero sí una extraordinaria diversidad biológica.

Por cierto ¿Por qué los animales venenosos no se envenenan a sí mismos?

¿Conocías esta empresa?

Hoy os vamos a presentar una empresa que va a dar mucho que hablar en el futuro.

Ondas no es el fabricante de drones que usas para grabar tus vacaciones. Su negocio es mucho más estratégico y se divide en dos piezas que encajan como un puzzle:

  • El "Cuerpo" (Drones Autónomos): Imagina una caja metálica instalada en una refinería o en una frontera. Cuando es necesario, la caja se abre, sale un dron, realiza su patrulla por sí solo, regresa, se aterriza y se carga. No hay un piloto con un mando; el dron es el empleado.

  • El "Cerebro" (Redes Privadas): Los drones y los sensores de las grandes industrias (como los trenes) necesitan hablar entre sí sin interferencias y de forma segura. Ondas vende la red inalámbrica para que toda esa maquinaria crítica esté conectada sin depender de redes públicas que puedan fallar o ser hackeadas.

Hay tres razones principales por las que los ojos del mercado están puestos en esta empresa:

  • La "Muralla" a la tecnología china: Por seguridad nacional, EE. UU. y otros países están prohibiendo el uso de drones chinos (como DJI) en infraestructuras críticas. Ondas es una de las pocas empresas con el sello "Blue UAS", que es básicamente el pase VIP para venderle al gobierno estadounidense.

  • Mucho dinero en el bolsillo: Esto es vital porque les permite aguantar el tiempo que sea necesario hasta que sus proyectos a gran escala den beneficios y, además, pueden comprar a competidores más pequeños.

  • Contratos gigantes: Han pasado de vender "pruebas" a ganar contratos masivos, como el de la seguridad fronteriza en Israel, donde se desplegarán miles de unidades. Esto da seguridad de que sus ingresos van a crecer de forma constante.

Aún así la empresa no está exenta de riesgos. Ondas ha comprado muchas empresas pequeñas últimamente. El riesgo es que no logren integrar a todos esos equipos y tecnologías de forma eficiente. Además su valoración es exigente ya que hay muchas expectativas puestas en ella y no hay que perder de vista que que los grandes como Lockheed Martin o Boeing, podrían echar el ojo a este nicho. No obstante, merece la pena estudiarlos. Eso sí, ya sabéis que esto no es ningún consejo de inversión.

¡Y una recomendación!

En un momento en el que el mundo vuelve a hablar de bloques, disuasión y rearme, merece la pena echar un vistazo a Nuevo orden mundial, del economista Manuel Hinds.

Hinds sostiene que estamos entrando en una nueva fase de competencia entre potencias, marcada por una carrera armamentística que no solo es militar, sino también tecnológica y estratégica. No es alarmismo, es análisis frío del tablero global.

Y con esto llegamos al final de la newsletter. Espero que os haya gustado y recordad que podéis suscribiros y reenviársela alguien si queréis echarme una mano. ¡Un abrazo y larga vida al interés compuesto!

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