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En la newsletter de hoy veremos:

  • Los 7 “chokepoints” estratégicos

  • El Estrecho de Gibraltar: el chokepoint olvidado de Europa

  • El alfa y el omega otomano: Constantinopla

  • ¿Qué pasaría si cierran el estrecho de Ormuz?

  • ¿Sabías que...?

  • Un poco de ciencia…

  • ¡Y una recomendación!

Los chokepoints del petróleo mundial

Hoy queríamos hablaros de un concepto clave en el análisis geopolítico y la economía: los chokepoints. Son puntos geográficos donde todo el comercio mundial se comprime en apenas unos kilómetros. Lugares donde la geografía se complica, las rutas se estrechan y no hay alternativa fácil: un accidente, una guerra o un bloqueo pueden hacer que el comercio mundial quede bloqueado en cuestión de minutos.

La mayoría de las cosas que consumes —gasolina, móvil, comida, ropa— han pasado probablemente por uno de estos puntos, pero ¿cuáles son los siete chokepoints que sostienen la economía global?

Estrecho de Ormuz: El rey de todos. Por este corredor, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, pasan más de 17 millones de barriles de petróleo diarios, alrededor del 20% del comercio marítimo mundial. Es la única salida marítima para las grandes potencias petroleras del Golfo. Más abajo os contamos más sobre él.

Estrecho de Malaca: El cuello de botella de Asia. Separa Malasia de Indonesia y es la principal ruta energética hacia China, Japón o Corea del Sur. Cada día cruzan unos 15 millones de barriles de petróleo y alrededor de 60.000 buques al año. Es tan crítico que China lo considera su principal vulnerabilidad estratégica.

Estrecho de Bab el-Mandeb: La puerta entre Asia, África y Europa. Conecta el mar Rojo con el océano Índico, y unos 3,2 millones de barriles diarios pasan por sus aguas. Los hutíes de Yemen han sabido jugar esta baza a su favor. A su alrededor hay bases militares de Estados Unidos, China, Francia o Japón. No es casualidad. Es el paso obligatorio hacia el Canal de Suez. Controlar este estrecho es controlar el acceso entre el Mediterráneo y el Indo-Pacífico.

Estrechos daneses: La salida del mar Báltico al océano. Por aquí transitan unos 3 millones de barriles diarios, incluyendo gran parte de las exportaciones energéticas del norte de Europa y Rusia. Es un paso crítico para economías como Alemania, Polonia o los países bálticos. Puede parecer un lugar secundario, pero en Europa importa mucho.

Estrechos de Turquía (Bósforo y Dardanelos): El puente entre el mar Negro y el Mediterráneo. Diariamente cruzan unos 3 millones de barriles de petróleo que son esenciales para el transporte de crudo desde Rusia y el Cáucaso hacia los mercados globales. Turquía aquí tiene la llave: controla el grifo que conecta el mar Negro con el resto del mundo. Esto es algo que Rusia ha envidiado desde los tiempos otomanos.

Canal de Suez: La autopista artificial que conecta Europa y Asia. Por esta vía de 163 kilómetros pasan miles de barcos cada año — alguno hasta se ha encallado — y entre 2 y 3 millones de barriles diarios si sumamos el canal y el oleoducto paralelo Sumed. Si quieres esquivar el Cabo de Buena Esperanza, coge esta ruta.

Canal de Panamá: El atajo que conecta el Atlántico y el Pacífico. Unos 15.000 barcos lo cruzan cada año, transportando mercancías y cerca de 755.000 barriles de petróleo diarios. Es la vía comercial más importante de América con permiso del estrecho de Florida, y clave para el comercio entre Asia y la costa este de Estados Unidos. Sin él, los barcos tendrían que rodear todo Sudamérica.

Los 7 grandes chokepoints del petróleo

⚓ El Estrecho de Gibraltar: el chokepoint olvidado de Europa

El Estrecho de Gibraltar es uno de los grandes chokepoints del planeta. Apenas 14 kilómetros separan Europa de África en su punto más estrecho, pero por ese espacio comprimido, además de David Meca, también pasa el flujo que conecta el Atlántico con el Mediterráneo. Es la puerta de entrada al sur de Europa, y también la salida natural de todo el comercio mediterráneo. Sin él, el Mediterráneo sería el lago más grande del mundo.

  • Fenicios, cartagineses y romanos lo cruzaron cuando aún era conocido como las Columnas de Hércules, el límite del mundo conocido. Más tarde, en el año 711, las tropas musulmanas lideradas por Tariq ibn Ziyad lo cruzaron y se dieron un largo paseo por la península ibérica. De hecho, el nombre Gibraltar proviene del árabe Jabal Tariq, que significa “la montaña de Tariq”.

  • Hoy, su importancia es principalmente económica. Más de 100.000 buques lo atraviesan cada año, lo que lo convierte en uno de los corredores marítimos más transitados del mundo. Por sus aguas circulan petróleo, gas, contenedores y mercancías entre Europa, Asia, África y América. Además, es una ruta crítica para el suministro energético europeo, especialmente para el petróleo y el gas que entran desde el Atlántico hacia el Mediterráneo.

  • Y por si nuestros amigos latinoamericanos no lo sabían, el valor estratégico de Gibraltar ha hecho que se convierta en una suerte de “Malvinas” de España. Tras el Tratado de Utrecht de 1713, el territorio que pertenecía a la Corona española quedó bajo control británico. A lo largo de los siglos, España ha intentado recuperarlo en varias ocasiones, incluyendo grandes asedios militares en el siglo XVIII. Reino Unido mantiene el control, mientras que España reclama el territorio como parte de su integridad territorial.

Estrecho de Gibraltar - South Pacific Logistics

⚔️ El alfa y el omega del Imperio Otomano ⚔️

A lo largo de la historia, la milenaria ciudad de Estambul —antes Bizancio, después Constantinopla— ha ocupado una posición única en el mapa. Situada entre el mar Negro y el Mediterráneo, justo en el punto donde Europa y Asia casi se tocan, la ciudad se convirtió en un paso natural entre dos mundos. Durante siglos, por sus puertos y mercados circularon algunas de las mercancías más valiosas de su tiempo: seda, especias, metales y también ideas.

Pero en 1453, el equilibrio cambió para siempre. El Imperio Otomano, liderado por Mehmed II, consiguió atravesar las imponentes murallas tras un asedio histórico. Los cristianos europeos recibieron con esta noticia un durísimo golpe en el estómago: perdieron el acceso más seguro y directo a las rutas comerciales que alimentaban sus economías.

Sin embargo, este golpe fatal —junto con muchos otros factores— obligó a los reinos europeos a tomar una decisión radical. Si no podían llegar a Asia por tierra, tendrían que hacerlo por mar.

Portugal comenzó a explorar la costa africana en busca de una ruta alternativa hacia la India. España apostó por cruzar el Atlántico hacia el oeste. En 1492, Colón llegó a América. En 1498, Vasco da Gama logró rodear África y alcanzar el océano Índico. Por primera vez en la historia, Europa tenía acceso directo a Asia sin pasar por Constantinopla.

Irónicamente, el Imperio Otomano había puesto la primera piedra en su propia tumba.

Gracias a la Era de los Descubrimientos, los europeos construyeron un sistema basado en rutas oceánicas, flotas y colonias y durante los siglos siguientes expandieron su poder por América, África y Asia, creando redes globales que ya no dependían del Mediterráneo ni del Bósforo. El centro de gravedad del mundo se desplazó hacia el océano y poco a poco, el sistema económico mundial empezó a fluir por rutas que escapaban a su alcance, y con ello, también lo hizo el poder.

La conquista que les dio el control del viejo mundo terminó dejando a Europa libre para construir el nuevo.

¿Qué pasaría si se cierra el Estrecho de Ormuz?

Si el comercio mundial fuese nuestro sistema circulatorio podríamos decir que el Estrecho de Ormuz es, como mínimo, la yugular. Con apenas unos 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Por allí pasa la energía que alimenta economías enteras.

Principal arteria del petróleo mundial. Cada día, entre el 20% y el 30% del petróleo que se consume en el planeta atraviesa este estrecho. Decenas de millones de barriles diarios que salen de Arabia Saudí, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait o Irán rumbo a Asia, Europa y otros mercados. Es, con diferencia, el punto de paso de petróleo más importante del mundo.

🌏 Dependencia crítica de las economías asiáticas. Países como China, India, Japón o Corea del Sur dependen masivamente del crudo que cruza Ormuz. En algunos casos, más del 60% de sus importaciones energéticas pasan por este corredor. Su buen funcionamiento condiciona el desempeño industrial de toda Asia.

📦 Más allá del petróleo: gas y comercio estratégico. El estrecho también es clave para el gas natural licuado, especialmente el que exporta Qatar, uno de los mayores productores del mundo. Además, es una ruta esencial para mercancías estratégicas, productos petroquímicos y materias primas.

⚠️ Un chokepoint extremadamente vulnerable. Su estrechez lo convierte en un cuello de botella fácil de bloquear o amenazar. Bastan minas navales, guerreros enchancletados como los hutíes, misiles costeros o una escalada militar para poner en riesgo el tránsito. Cada vez que aumenta la tensión en la región, los mercados reaccionan inmediatamente.

💵 Una palanca de poder geopolítico. El control, la amenaza o la protección del estrecho tiene consecuencias económicas planetarias. Estados Unidos mantiene presencia naval permanente para garantizar el flujo, mientras que Irán, que controla la costa norte, ha utilizado históricamente la amenaza de bloqueo como herramienta de presión.

¿Sabías que?

Ferdinand de Lesseps, uno de los personajes más controvertidos y decisivos de la historia moderna, y merecido “sinvergüenza del día” en La Pecera, está directamente ligado a algunos de los puntos estratégicos más importantes del planeta.

Su nombre estaba asociado al uno de los éxitos más espectaculares de la ingeniería moderna: el Canal de Suez. Aquel proyecto había demostrado que una “megaconstrucción” podía cambiar de golpe el flujo comercial del mundo. Y… claro ¿por qué no cosechar otro éxito?.

Ferdinand de Lesseps y el Canal de Panamá

Lesseps se enfrentaría al Canal de Panamá. Y su plan se apoyaba en tres pilares muy claros:

  1. Primero, un canal a nivel del mar, sin esclusas. En Suez funcionó así que ¿por qué no repetir?.

  2. Segundo, la movilización masiva de capital privado. Lesseps lanzó una enorme campaña de financiación entre pequeños inversores franceses. Su prestigio era tan grande que cientos de miles de ciudadanos invirtieron sus ahorros.

  3. Tercero, la confianza absoluta en la voluntad humana como motor de la historia. Y es que… Lesseps no era ingeniero. Era diplomático. Su fuerza no estaba en los cálculos, sino en su capacidad de convencer.

Pero Panamá no era Suez. La selva no negociaba. La malaria y la fiebre amarilla arrasaron a los trabajadores. Las lluvias convertían las excavaciones en barro inestable. Las paredes excavadas colapsaban. Cada metro ganado costaba meses. Cada avance se deshacía. Y mientras tanto, el dinero desaparecía a un ritmo imposible de sostener. En 1889, el proyecto colapsó.

La compañía de Lesseps quebró. Más de 800.000 inversores perdieron su dinero. Fue el mayor escándalo financiero del siglo XIX en Europa. El héroe que había unido dos mares ahora simbolizaba una ruina masiva.

Eso sí, aunque no fuese en manos de Lesseps, la voluntad humana como motor de la historia seguía allí. Estados Unidos retomó la idea años después: abandonó el sueño del canal a nivel del mar y apostó por un sistema de esclusas. Introdujo medidas sanitarias modernas para combatir las enfermedades tropicales. Y, sobre todo, trató a Panamá no como una extensión de Suez, sino como lo que realmente era: un desafío completamente distinto.

En 1914, el Canal de Panamá se inauguró.

Un poco de ciencia…

Cuando el Canal de Suez se inauguró en 1869, se conectaron dos ecosistemas que llevaban millones de años evolucionando por separado. El Mediterráneo, más templado y relativamente estable, y el mar Rojo, más cálido y más salado que un tornillo del Titanic.

Y, como era de esperar, la naturaleza empezó a moverse.

Este fenómeno tiene nombre propio: la migración lessepsiana, en honor al ya mencionado, Ferdinand de Lesseps. Desde entonces, más de mil especies —peces, crustáceos, moluscos, algas— han cruzado desde el mar Rojo hacia el Mediterráneo. El flujo es casi unidireccional. Muy pocas especies han hecho el camino inverso.

La razón es sencilla. Las especies del mar Rojo están adaptadas a condiciones más duras. Cuando entran en el Mediterráneo oriental, encuentran un entorno relativamente favorable y menos extremo ambientalmente. Vamos, que llegan ahí como si las hubiesen fichado de la Premier League para jugar en la liga de tu barrio.

Las consecuencias han sido “complicaditas”: algunas especies invasoras han desplazado completamente a las locales.

  1. El pez Upeneus moluccensis, originario del Indo-Pacífico, sustituyó en gran parte al salmonete mediterráneo en las capturas de Israel en apenas unas décadas.

    Upeneus moluccensis

  2. Uno de los casos mejor documentados es el del copépodo Nipergasilus bora, un pequeño crustáceo parásito que vivía originalmente en peces del mar Rojo. Cuando esos peces cruzaron al Mediterráneo, el parásito cruzó con ellos. Y no solo sobrevivió: empezó a infectar también a especies mediterráneas que nunca habían estado expuestas a él. Es decir, el parásito no solo viajó. Se adaptó a nuevos huéspedes.

  3. Otro ejemplo es Eudactylina aspera, un parásito que vive adherido a las branquias de tiburones. Fue identificado en tiburones del Mediterráneo tras la llegada de especies migrantes desde el mar Rojo, confirmando que estos organismos invisibles también estaban colonizando el nuevo ecosistema.

  4. Pero quizá el caso más impactante es el del cangrejo invasor Charybdis longicollis. Durante décadas, este cangrejo del mar Rojo colonizó el Mediterráneo sin apenas resistencia, llegando a representar hasta el 70% de la biomasa en algunas zonas de la costa de Israel. Sin embargo, en los años 90, su propio parásito —Heterosaccus dollfusi, un organismo que castra a su huésped y controla su reproducción— también llegó al Mediterráneo. En apenas tres años, infectó a una gran parte de la población de estos cangrejos invasores, frenando su expansión.

Charybdis longicollis

Y este proceso no se está frenando. Al contrario. La ampliación del canal, el aumento de la temperatura del Mediterráneo y la reducción del aporte de agua dulce del Nilo han hecho que el entorno sea cada vez más favorable para las especies invasoras. En los primeros veinte años de este siglo, más especies han cruzado el canal que en todo el siglo XX.

¡Y una recomendación!

Si quieres ver cómo funciona la economía mundial en tiempo real, entra en uno de los links que ponemos debajo.

https://www.marinetraffic.com
El mapa marítimo en tiempo real más utilizado del mundo. Permite ver la posición exacta de petroleros, portacontenedores y buques militares, con su origen, destino y carga.

https://www.vesselfinder.com
Ideal para visualizar chokepoints concretos como Gibraltar, Ormuz o el Canal de Suez.

https://aisvesseltracker.com
Mapa global basado en señales AIS que muestra el tráfico marítimo en directo, especialmente útil para ver la concentración de barcos en corredores estratégicos.

https://globalmaritimetraffic.org
Mapa de densidad marítima global que permite entender qué rutas sostienen el comercio mundial. Los chokepoints aparecen como auténticas arterias de tráfico.

Y con esto llegamos al final de la newsletter. Espero que os haya gustado y recordad que podéis suscribiros y reenviársela alguien si queréis echarme una mano. ¡Un abrazo y larga vida al interés compuesto!

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