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En la newsletter de hoy vamos a ver:

  • El origen del conflicto Irán - EE.UU. - Israel

  • El Eje de Resistencia y los Acuerdos de Abraham

  • El equilibrio militar entre Estados Unidos + Israel vs Irán

  • ¿Qué pasaría si se cierra el estrecho de Ormuz?

  • Sunníes vs chiítas

  • ¿Sabías que...?

  • Un poco de ciencia… El programa nuclear iraní

  • ¡Y una recomendación!

Pero antes de nada, os dejamos dos Newsletter que hemos hecho previamente sobre:

Estos enlaces os servirán para entender mucho mejor este conflicto.

**Por si os da pereza leer las anteriores, os hemos incluido el apartado del capítulo IV: ¿Qué pasará si cierran el Estrecho de Ormuz?.

🔥 La historia del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán 🔥

El enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán no empezó ayer, ni siquiera con el programa nuclear iraní. Es el resultado de más de 70 años de historia, golpes de Estado, revoluciones, guerras… ha habido de todo y, precisamente por eso, vamos a hacer un buen repaso.

1951-1953 — Mossadegh y el golpe de Estado. El primer gran episodio llega con el primer ministro iraní Mohammad Mossadegh, que en 1951 nacionaliza la Anglo-Iranian Oil Company (la actual BP). Reino Unido y Estados Unidos, que tenían muy claro lo importante que era el petróleo, vieron esta decisión como una patada en el culo, una amenaza estratégica en plena Guerra Fría. En 1953, la CIA y el MI6 organizan la Operación Ajax, que derroca a Mossadegh y devuelve el poder absoluto al anterior Sha, el Sha Mohammad Reza Pahlavi.

1953-1979 — El régimen del Sha y la alianza con Occidente. Tras este golpe respaldado por Washington y Londres, Irán se convierte en uno de los principales aliados de Estados Unidos en Oriente Próximo. Durante estos años también se establece una cooperación estratégica con Israel, ya que ambos países comparten rivalidad con los estados árabes nacionalistas de la región. Pero claro, eso de poner y quitar dictadores a veces sale mal: el régimen del Sha también se vuelve cada vez más autoritario.

1979 — La Revolución Islámica. Todo cambia en 1979. Una revolución popular derriba al Sha y lleva al poder al ayatolá Ruhollah Jomeini, que establece la República Islámica de Irán. El autoritarismo se curó a base de más autoritarismo. El nuevo régimen se construye ideológicamente en oposición a Estados Unidos e Israel, o como dicen los Ayatolás: “el Gran Satán” y “el Pequeño Satán”. Ese mismo año, estudiantes iraníes asaltan la embajada estadounidense en Teherán y toman 52 diplomáticos como rehenes durante 444 días, provocando la ruptura total de relaciones entre ambos países.

Cronología de los acontecimientos: EE.UU. vs Irán

1980-1988 — La guerra Irán-Irak. En este momento se lia una bien gorda entre Irán e Irak. Saddam Hussein invade Irán en 1980, iniciando un conflicto que durará ocho años y causará cerca de un millón de muertos. Estados Unidos y varias potencias occidentales terminan apoyando a Irak para evitar que la revolución iraní se expanda por la región. Les sale bastante rana al final. Israel, por su parte, mantiene una postura más ambigua y llega a vender armas a Irán en algunos momentos para debilitar a Saddam Hussein.

Décadas de 1990-2000 — Irán construye su red regional. Tras la guerra, Irán comienza a desarrollar una estrategia de influencia indirecta en Oriente Próximo. Apoya y financia a grupos aliados como Hezbolá en Líbano, diversas milicias chiíes en Irak y más tarde organizaciones como Hamás o la Yihad Islámica Palestina. Esta red de aliados —lo que muchos analistas llaman el “Eje de la Resistencia”— se convierte en una herramienta clave para presionar a Israel y a los intereses estadounidenses sin enfrentarse directamente a ellos.

2000-2015 — El conflicto nuclear iraní. A comienzos del siglo XXI surge una nueva tensión: el programa nuclear iraní. Estados Unidos e Israel sospechan que Irán busca desarrollar armas nucleares. Durante años se suceden sanciones internacionales, sabotajes, ciberataques —como el virus Stuxnet que afectó a instalaciones nucleares iraníes— y asesinatos de científicos. Finalmente, en 2015 Irán firma con varias potencias el acuerdo nuclear (JCPOA), que limita su programa atómico a cambio del levantamiento de sanciones.

2018 — Estados Unidos abandona el acuerdo nuclear. La situación vuelve a deteriorarse cuando el presidente Trump decide retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018 y restablece fuertes sanciones contra Irán. Teherán responde reactivando parte de su programa nuclear y aumentando su influencia regional a través de milicias aliadas.

2020 — El asesinato de Qasem Soleimani. Uno de los golpes más duros para Irán llega en enero de 2020, cuando Estados Unidos mata en un ataque con dron en Bagdad al general Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní y arquitecto de la estrategia regional de Irán.

2023-2026 — Escalada regional y guerra en la sombra. En los últimos años, el enfrentamiento ha entrado en una fase de guerra regional. Israel llevó a cabo ataques contra objetivos iraníes en Siria y contra infraestructuras estratégicas dentro de Irán. Irán, por su parte, ha intensificado el apoyo a sus aliados regionales y ha aumentado la presión en puntos estratégicos como el mar Rojo o el estrecho de Ormuz. El resultado es una tensión permanente que muchos analistas consideran uno de los focos de conflicto más peligrosos del mundo.

🧨 El “Eje de la Resistencia” 🧨

El llamado Eje de la Resistencia es la red de alianzas políticas, militares y paramilitares que montó Irán desde finales del siglo XX, cuyo objetivo es resistir la influencia de Estados Unidos en Oriente Próximo, contener a Israel y mantener abiertos los corredores de influencia iraní desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo.

Irán: Es el núcleo del eje. La República Islámica, gobernada por el sistema del velayat-e faqih (tutela del jurista islámico), ha desarrollado desde la década de 1980 una estrategia de proyección de poder indirecta basada en aliados regionales y milicias armadas. A través de la Guardia Revolucionaria —especialmente de la Fuerza Quds— Teherán financia, arma y coordina a actores aliados en varios países.

¿Cómo se distribuye el Eje de Resistencia?

Hezbolá (Líbano): Es el aliado más antiguo y estructurado de Irán. Surgió en los años ochenta durante la ocupación israelí del sur del Líbano con apoyo directo de la Guardia Revolucionaria iraní. Con el tiempo se ha convertido en una organización híbrida: partido político, red social y milicia altamente armada. Después de la ofensiva israelí de 2024, Hezbolá quedó enormemente debilitado.

Milicias chiíes de Irak: Tras la invasión estadounidense de 2003 surgieron numerosas milicias chiíes cercanas a Irán. Muchas de ellas se integraron después en las Fuerzas de Movilización Popular (Hashd al-Shaabi), una estructura oficialmente reconocida por el Estado iraquí pero con fuertes vínculos con Teherán. Estas milicias constituyen una pieza clave para garantizar el corredor terrestre que conecta Irán con Siria y Líbano.

Régimen sirio: En los tiempos de Bashar al-Ásad, Siria fue el principal aliado estatal de Irán en el mundo árabe. Siria era un nodo logístico fundamental para el traslado de armamento desde Irán hacia Hezbolá en el Líbano. Con la caída del régimen, el nuevo liderazgo ha intentado reducir la presencia militar iraní y la influencia de las milicias asociadas a Teherán en el país. Aun así, Siria sigue siendo un territorio estratégico para las rutas de suministro que conectan Irán con el Líbano y el Mediterráneo.

Los hutíes (Yemen): El movimiento Ansar Allah, conocido como hutí, controla buena parte del norte de Yemen desde 2014. Aunque su relación con Irán es menos directa que la de otros miembros del eje, Teherán les proporciona apoyo político, tecnológico y militar. Desde el inicio de la guerra en Gaza en 2023, estos “guerreros enchancletados del desierto” han adquirido una relevancia enorme tras atacar el tráfico marítimo en el mar Rojo.

Hamás y la Yihad Islámica Palestina: Aunque no forman parte del chiísmo político iraní —Hamás es una organización suní— mantienen relaciones estratégicas con Irán debido a su enfrentamiento con Israel. Teherán ha proporcionado financiación, entrenamiento y tecnología militar a ambas organizaciones.

Hoy, el llamado Eje de la Resistencia atraviesa su peor momento. La guerra en Gaza, la caída del régimen en Siria, la presión sobre Hezbolá en el Líbano y las guerras con Israel y Estados Unidos han debilitado parte de su estructura. Sin embargo, la red sigue siendo una herramienta central de la estrategia iraní.

🕊️ Los Acuerdos de Abraham 🕊️

Los Acuerdos de Abraham son una serie de acuerdos que buscaban normalizar diplomáticamente a Israel por parte de varios países árabes. Todo esto, mediado por Estados Unidos. Su objetivo principal ha sido transformar el equilibrio geopolítico de Oriente Próximo para que la lucha de poder no sea entre los países árabes-Israel sino entre los aliados de Washington y sus enemigos.

¿Qué países forman parte de los Acuerdos de Abraham?

A diferencia de los tratados de paz anteriores con Israel —como los firmados con Egipto en 1979 o Jordania en 1994—, los Acuerdos de Abraham buscan priorizar la estabilidad interna de los países firmantes, además de priorizar la contención de Irán por encima del conflicto palestino-israelí.

Estos acuerdos fueron la razón política que llevó a Hamás a atentar contra Israel el 7 de octubre de 2023.

¿Qué países forman los Acuerdos de Abraham?

Israel: Es el actor central de estos acuerdos. Desde su creación en 1948, Israel mantuvo relaciones diplomáticas muy limitadas con el mundo árabe debido al conflicto palestino-israelí. Para Israel, la normalización con varios países árabes abre la puerta a cooperación económica, tecnológica y militar, además de reforzar un frente regional frente a Irán.

Emiratos Árabes Unidos: Fue el primer país en firmar los acuerdos en septiembre de 2020. Abu Dabi llevaba años desarrollando contactos con Israel, especialmente en materia de seguridad, inteligencia y tecnología. Tras la normalización, la cooperación se ha expandido rápidamente en defensa, ciberseguridad, comercio, turismo, energía y tecnología.

Baréin: Firmó los acuerdos al mismo tiempo que Emiratos Árabes Unidos en 2020. La decisión de Manama está estrechamente ligada a su situación estratégica: Baréin es un pequeño reino del Golfo con una mayoría de población chií gobernada por una monarquía suní y con una fuerte dependencia de Arabia Saudí y de la protección militar estadounidense (la Quinta Flota de EE. UU. tiene su base allí).

Sudán: Sudán anunció su adhesión tras la caída del régimen de Omar al-Bashir en 2019. Para Jartum, el acercamiento a Israel estaba vinculado a su intento de reintegrarse en el sistema internacional y lograr la retirada de la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo.

Marruecos: Rabat restableció relaciones diplomáticas con Israel en diciembre de 2020. A cambio, Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Ambos son aliados de primer orden de Estados Unidos. La relación también se apoya en la histórica presencia de una importante comunidad judía de origen marroquí en Israel.

Aunque no forman parte formal de los Acuerdos de Abraham, hay países que se consideran potenciales participantes o que mantienen relaciones indirectas con Israel.

Arabia Saudita: Riad no ha normalizado formalmente relaciones con Israel, pero durante años ha mantenido contactos y cooperación en materia de seguridad frente a Irán. Un enemigo común une más que cualquier otra cosa. Antes de la guerra de Gaza de 2023 existían negociaciones avanzadas, mediadas por Estados Unidos, para una posible normalización. Sin embargo, el conflicto ha congelado ese proceso.

Omán: Omán ha mantenido históricamente una política exterior pragmática y ha servido en ocasiones como canal diplomático entre Israel y otros países de la región. Aunque no ha firmado los acuerdos, ha recibido visitas oficiales israelíes y mantiene contactos abiertos.

Situación actual del bloque:

El bloque surgido de los Acuerdos de Abraham representa uno de los cambios estratégicos más importantes en Oriente Próximo desde finales de la Guerra Fría. Por primera vez, varios Estados árabes han priorizado la cooperación con Israel.

En términos geopolíticos, el bloque asociado a los Acuerdos de Abraham suele interpretarse como un contrapunto al Eje de la Resistencia liderado por Irán. Mientras el eje iraní se articula en torno a redes de milicias y aliados armados, los Acuerdos de Abraham se estructuran principalmente a través de cooperación estatal.

⚔️ El equilibrio militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ⚔️

Si algo explica por qué este conflicto rara vez se convierte en una guerra directa es el enorme desequilibrio militar entre los actores implicados. Cada uno juega con fuerzas muy distintas: Estados Unidos domina la guerra convencional global, Israel posee una superioridad tecnológica regional muy marcada e Irán ha desarrollado una estrategia de guerra asimétrica basada en misiles, drones y milicias aliadas.

Estados Unidos: la superpotencia militar global. Estados Unidos es, con enorme diferencia, la mayor potencia militar del planeta. Su presupuesto de defensa es abrumador y supera los 800.000 millones de dólares anuales, más que la suma de los siguientes diez países.

En Oriente Próximo mantiene una red de bases y despliegues militares permanentes en países como Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Irak o Jordania, además de la presencia constante de la Quinta Flota estadounidense en el Golfo Pérsico.

La Marina estadounidense cuenta con 11 grupos de portaaviones, auténticas bases aéreas flotantes capaces de proyectar poder militar a miles de kilómetros. A esto se suma una superioridad tecnológica enorme en satélites, guerra electrónica, drones, misiles de precisión y aviación de quinta generación.

Israel: la potencia militar regional. Israel posee uno de los ejércitos tecnológicamente más avanzados del mundo. Aunque su tamaño es mucho menor que el de Estados Unidos, su fuerza aérea, su inteligencia y su industria militar lo convierten en la principal potencia militar de Oriente Próximo.

El país dispone de aviones de combate de última generación como el F-35, una enorme capacidad de inteligencia y una doctrina militar basada en ataques preventivos y operaciones de precisión.

Además, Israel ha desarrollado algunos de los sistemas de defensa antimisiles más avanzados del mundo:

  • Iron Dome, diseñado para interceptar cohetes de corto alcance.

  • David’s Sling, para amenazas de medio alcance.

  • Arrow, destinado a interceptar misiles balísticos.

Aunque Israel nunca lo ha confirmado oficialmente, la mayoría de estimaciones de institutos como SIPRI sitúan su arsenal nuclear entre 80 y 90 ojivas.

Irán: guerra asimétrica y poder indirecto. Irán no puede competir con Estados Unidos o Israel en términos de tecnología militar convencional. Su presupuesto militar ronda los 20.000-25.000 millones de dólares anuales, muy lejos del de Washington.

Por eso ha desarrollado una estrategia diferente basada en tres pilares principales.

  1. El primero es su enorme arsenal de misiles balísticos, uno de los más grandes de Oriente Próximo. Algunos modelos como el Shahab-3 o el Sejjil tienen alcances de hasta 2.000 kilómetros, lo suficiente para alcanzar Israel y numerosas bases estadounidenses en la región.

  2. El segundo pilar son los drones y misiles de bajo coste, que permiten saturar las defensas enemigas.

  3. Y el tercero es la guerra indirecta mediante aliados regionales.

En lugar de enfrentarse directamente a Estados Unidos o Israel, la estrategia iraní consiste en hacer el conflicto más caro, más largo y más complejo para sus adversarios.

¿Qué pasaría si se cierra el Estrecho de Ormuz?

Si el comercio mundial fuese nuestro sistema circulatorio podríamos decir que el Estrecho de Ormuz es, como mínimo, la yugular. Con apenas unos 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Por allí pasa la energía que alimenta economías enteras.

Principal arteria del petróleo mundial. Cada día, entre el 20% y el 30% del petróleo que se consume en el planeta atraviesa este estrecho. Decenas de millones de barriles diarios que salen de Arabia Saudí, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait o Irán rumbo a Asia, Europa y otros mercados. Es, con diferencia, el punto de paso de petróleo más importante del mundo.

🌏 Dependencia crítica de las economías asiáticas. Países como China, India, Japón o Corea del Sur dependen masivamente del crudo que cruza Ormuz. En algunos casos, más del 60% de sus importaciones energéticas pasan por este corredor. Su buen funcionamiento condiciona el desempeño industrial de toda Asia.

📦 Más allá del petróleo: gas y comercio estratégico. El estrecho también es clave para el gas natural licuado, especialmente el que exporta Qatar, uno de los mayores productores del mundo. Además, es una ruta esencial para mercancías estratégicas, productos petroquímicos y materias primas.

⚠️ Un chokepoint extremadamente vulnerable. Su estrechez lo convierte en un cuello de botella fácil de bloquear o amenazar. Bastan minas navales, guerreros enchancletados como los hutíes, misiles costeros o una escalada militar para poner en riesgo el tránsito. Cada vez que aumenta la tensión en la región, los mercados reaccionan inmediatamente.

💵 Una palanca de poder geopolítico. El control, la amenaza o la protección del estrecho tiene consecuencias económicas planetarias. Estados Unidos mantiene presencia naval permanente para garantizar el flujo, mientras que Irán, que controla la costa norte, ha utilizado históricamente la amenaza de bloqueo como herramienta de presión.

Un poco de ciencia…

⚛️ El programa nuclear iraní ⚛️

La clave de cualquier programa nuclear está en el isótopo uranio-235, un tipo de átomo extremadamente raro pero capaz de liberar cantidades gigantescas de energía cuando se produce una reacción en cadena. Así el objetivo es enriquecer suficiente uranio-235 para usarlo como combustible nuclear o como material para una bomba.

El uranio natural que se extrae de la tierra contiene principalmente uranio-238 (≈99,3%) y solo una pequeña fracción de uranio-235 (≈0,7%), que es el isótopo útil para la fisión nuclear. Para usarlo en reactores nucleares civiles se necesita aumentar esa proporción hasta aproximadamente 3-5% de uranio-235. Para armas nucleares, en cambio, el enriquecimiento debe superar normalmente el 90%.

Irán utiliza principalmente centrífugas de gas para realizar este proceso. El uranio primero se convierte químicamente en hexafluoruro de uranio (UF₆), un gas que se introduce en centrifugadoras que giran a velocidades extremas. Debido a pequeñas diferencias de masa entre los isótopos, las centrifugadoras separan gradualmente el uranio-235 del uranio-238.

El proceso se realiza en cascadas de cientos o miles de centrifugadoras conectadas entre sí, y cada etapa aumenta ligeramente la concentración de uranio-235. El enriquecimiento es acumulativo: cuanto más alto es el nivel alcanzado, más rápido resulta avanzar hacia niveles aún mayores.

🏭 Las instalaciones nucleares clave

El programa nuclear iraní se ha desarrollado en varias instalaciones repartidas por el país.

  • Natanz: es el principal complejo de enriquecimiento de uranio. Alberga miles de centrifugadoras instaladas en instalaciones parcialmente subterráneas.

  • Fordow: una planta mucho más pequeña pero extremadamente protegida, construida dentro de una montaña cerca de Qom. Su ubicación dificulta enormemente cualquier ataque aéreo.

  • Isfahán: centro de conversión nuclear donde el uranio se transforma en hexafluoruro de uranio para el proceso de enriquecimiento.

  • Arak: reactor de agua pesada que originalmente podía producir plutonio apto para armas nucleares si se reprocesaba el combustible.

Estas instalaciones han sido supervisadas durante años por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

📊 El estado técnico del programa

Según informes recientes del OIEA, Irán ha acumulado cantidades significativas de uranio enriquecido en distintos niveles. En los últimos años ha producido uranio enriquecido hasta 60%, un nivel muy superior al necesario para uso civil y técnicamente cercano al umbral militar.

La mayor parte del trabajo técnico necesario para producir uranio altamente enriquecido ya está hecho cuando se alcanza niveles como el 60%. A partir de ahí, el salto hasta el 90% requiere mucho menos tiempo que las etapas iniciales.

Los expertos suelen hablar de “breakout time”: el tiempo que necesitaría un país para producir suficiente material fisible para una bomba nuclear si decidiera hacerlo.

🧠 La dimensión científica y los científicos asesinados

El programa nuclear iraní ha contado con una comunidad científica especializada en física nuclear, ingeniería de centrifugadoras, metalurgia y diseño de reactores. Varios de estos científicos han sido asesinados en operaciones atribuidas ampliamente a Israel, que considera el programa nuclear iraní una amenaza existencial.

Entre los casos más conocidos:

  • Masoud Alimohammadi (2010) – físico nuclear asesinado en Teherán mediante una bomba colocada en una motocicleta.

  • Majid Shahriari (2010) – experto en física nuclear muerto tras la explosión de un artefacto colocado en su coche.

  • Mostafa Ahmadi Roshan (2012) – científico vinculado a la planta de Natanz asesinado con una bomba magnética adherida a su vehículo.

  • Mohsen Fakhrizadeh (2020) – considerado por muchos analistas el arquitecto del antiguo programa militar nuclear iraní. Murió en una operación extremadamente sofisticada cerca de Teherán.

Estos ataques se interpretan generalmente como parte de una estrategia de sabotaje científico, destinada a ralentizar el desarrollo tecnológico del programa nuclear iraní.

🔬 Más allá del enriquecimiento: el verdadero desafío técnico

Tener uranio altamente enriquecido no equivale automáticamente a poseer un arma nuclear. Un programa de armas nucleares requiere varios pasos científicos adicionales:

  • Diseñar un dispositivo de fisión funcional, capaz de iniciar una reacción en cadena controlada hasta el momento de la detonación.

  • Desarrollar explosivos convencionales de alta precisión para comprimir el material nuclear (diseño de implosión).

  • Fabricar componentes metálicos extremadamente puros y precisos.

  • Integrar el dispositivo en un sistema de lanzamiento, como un misil balístico.

Algunos documentos obtenidos por inteligencia occidental sugieren que Irán investigó aspectos de estos diseños en el pasado, pero Teherán sostiene oficialmente que su programa nuclear tiene fines exclusivamente civiles.

¿Sabías qué?: sunníes vs chiítas

1️⃣ Historia: el origen de la división

  • La división entre sunníes y chiíes nace tras la muerte del profeta Mahoma en el año 632.

  • El desacuerdo era principalmente político: quién debía liderar la comunidad musulmana.

  • Un grupo defendía que el líder debía ser elegido entre los compañeros del profeta → de aquí surge el islam sunní.

  • Otro grupo defendía que el liderazgo debía permanecer en la familia de Mahoma, concretamente en su primo y yerno Alí → de aquí surge el islam chií (shiat Ali, “partidarios de Alí”).

  • La ruptura se consolida definitivamente en 680 con la batalla de Karbala, cuando Huséin —nieto de Mahoma— es asesinado por las fuerzas del califa omeya.

  • Este episodio se convierte en un símbolo central del martirio en el islam chií.

2️⃣ Diferencias religiosas principales

  • Sunníes (≈85-90% de los musulmanes)

    • consideran legítimos a los primeros cuatro califas que sucedieron a Mahoma.

    • el liderazgo religioso no está concentrado en una figura única.

    • el poder político puede estar separado de la autoridad religiosa.

  • Chiíes (≈10-15% de los musulmanes)

    • consideran que el liderazgo debía permanecer en la línea de Alí y sus descendientes, conocidos como imanes.

    • algunos líderes religiosos tienen una autoridad espiritual mucho más marcada.

    • existe una fuerte tradición de martirio y resistencia frente a la injusticia basada en el recuerdo de Karbala.

    • Chiíes (≈10-15% de los musulmanes)

3️⃣ Bloques geopolíticos actuales

Aunque la división es religiosa, hoy también tiene consecuencias geopolíticas importantes en Oriente Próximo.

  • Bloque chií

    • Irán (principal potencia chií)

    • gobierno de Irak con fuerte influencia chií

    • Hezbolá en Líbano

    • hutíes en Yemen

    • algunas milicias chiíes en Siria

  • Bloque sunní

    • Arabia Saudí

    • Turquía

    • Egipto

    • Emiratos Árabes Unidos

    • Qatar y Jordania

**Si alguien quiere saber más sobre el islam Ibadi, puede consultar la Newsletter: El cambio de equilibrio en Oriente Medio.

Por eso muchos conflictos de la región —desde Irak hasta Yemen o Siria— no solo tienen dimensiones políticas y estratégicas, sino también una rivalidad histórica entre potencias sunníes y chiíes que se remonta a los primeros siglos del islam.

¡Y una recomendación!

Para salir un poco de la narrativa belicista y llevarnos la Newsletter hacia algo más personal, hoy quería recomendar uno de mis libros ilustrados preferidos: Persépolis.

Esta novela gráfica autobiográfica de Marjane Satrapi se desarrolla durante la Revolución iraní de 1979 y muestra, desde la mirada de una niña, cómo cambia radicalmente su país y su familia. La obra retrata la vida bajo el nuevo régimen: la imposición del velo, la segregación en las escuelas y el clima de represión política. Además, sitúa el origen del conflicto entre Estados Unidos e Irán, con episodios como la toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán en 1979, que rompió las relaciones entre ambos países.

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